lunes 7 de enero de 2008

Amado Lumbela. A veces

A veces


A veces, la poesía desciende hasta el hombre
para aclarar conceptos enfangados
entre sus cristalinas fibras de pureza,
hundiéndose entre nieblas que deben resolverse
ante la emanación de luz que estalla entre sus letras.

A veces, la poesía demacra su incólume semblante
para adentrarse en horrísonos vocablos,
cual melodía trastocada en diapasones disonantes
que inicia el retorno a la armonía plena.

A veces, la belleza atrae lo abominable
para encauzarlo hacia el vértice donde todo confluye
por fúlgidos tamices que impregnan transparencia
al oscuro caudal que llega de la tierra.

A veces, el poeta,
potencial encarnado de una existencia extrema,
toma su forma humana al final de la conciencia
para extraer señales de herméticas esferas,
y en un lenguaje frágil que pierde las esencias
derrama sobre el mundo la vida en un poema.