Para mis niños.
Para ellos
y los que, como ellos,
aún tienen los ojos cargados de fantasía.
Para los que miran de frente
con la mirada fiel
del alma inocente
Para los que aún ven en el mar
un sendero pirata,
que se ha de surcar
con un parche en el ojo,
una espada que no mata
y de palo una de sus patas.
Para ellos,
por su paciencia,
por aguantar mis gritos
y mis “rabietas”.
Para que perdonen a este mayor
que dejó atrás su infancia
sin haber encontrado la inocencia.
ANTONIO AVILÉS RODRÍGUEZ
Para ellos
y los que, como ellos,
aún tienen los ojos cargados de fantasía.
Para los que miran de frente
con la mirada fiel

del alma inocente
Para los que aún ven en el mar
un sendero pirata,
que se ha de surcar
con un parche en el ojo,
una espada que no mata
y de palo una de sus patas.
Para ellos,
por su paciencia,
por aguantar mis gritos
y mis “rabietas”.
Para que perdonen a este mayor
que dejó atrás su infancia
sin haber encontrado la inocencia.
ANTONIO AVILÉS RODRÍGUEZ
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