
Antonio Avilés Rodríguez
Astillas en las manos
A ti que más te da si el mundo se deshace en pedazos y en cada esquina
estalla una guerra, que siempre pierden los inocentes y los poetas.
Apenas tienes aliento para seguir andando...,y te piden que corras.
Apenas te sale la voz...,y estás obligado a cantar las loas de quienes, en su loca omnipotencia, inventan cada día una idea nueva para matarse o una guerra más para iniciar.
Por qué te vas a quejar si en tus oídos no resuenan los disparos
ni los llantos; si un cómodo sofá recoge tu obeso y descansado cuerpo.
De qué, si tu hijo descansa dulcemente en su cuna, ahíto de biberón y cariño;
si tienes el frigorífico repleto de ilusiones y el estómago lleno de esperanzas.
Cuál puede ser tu queja, si te dan tu voz y tu palabra
y puedes, si quieres, decir lo que piensas y callar lo que te dé la gana.
De qué, pregunto, puedes quejarte, si ves en la tele el hambre,
la guerra, la tortura y las matanzas.
Quizá, por lo único que puedas quejarte es por ellos;
pensar que tú lloras de vicio y ellos... ¡ ni llorar pueden !



